Cuentos de hadas

¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez? ¿Unos días, un par de años o una eternidad? Da igual, siempre fue así, es eso lo que provoca. Y, no os creáis, no es nada extraordinario; una sonrisa de medio lado, una mirada intensa y ya estas perdida. Porque es esa actitud, esa chulería tan innata, ese escudo protector que te absorbe cuando estas cerca de él… Esa sensación de rebeldía, tan impropia de ti, que se apodera de todos tus sentidos. Eso es lo que te pierde.

Te sientes Wendy con su Peter en Nunca Jamás y deseas que el cuento sea así siempre. Pero te das cuenta de que Disney era un loco iluso que contaba mentiras maravillosas y que debes dejar el polvo de hadas y poner los pies en el suelo. ¡Hay que volver a la realidad y…MADURAR!

Tiempo después, cuando menos lo esperas, la vida te acerca a la segunda estrella por la derecha y ahí esta Peter, mirándote con esos ojos y esa sonrisa que tanto te pierden, y lo notas. Notas como el mundo se detiene bajo tus pies, como todo cambia a tu alrededor. Le miras y deseas volver a ese lugar y ese tiempo, volver a volar…pero, de repente, recuerdas. Recuerdas por qué decidiste dejar de volar, por qué te cansaste de soñar: no se puede ser niña para siempre.

Me llegó ese momento, ya maduré, no creo en cuento de hadas ni creo en Peter Pan. Creo en mí misma y en que la vida, la de verdad y no la de los cuentos, es el resultado de mis acciones y no de los sueños de un artista. Tengo mis “kriptonitas”,  como todos y cada uno de los “Supermanes” y “Superwomans” que caminan camuflados entre los soñadores de esta sociedad, pero soy fiel a mis decisiones. Y ya elegí.

Quizás mañana volvamos a encontrarnos, dentro de unas vueltas de la vida y, seguramente, volveré a perderme en su mirada, volverán a temblarme hasta las pestañas pero…da igual, siempre fue así, es eso lo que provoca. Aunque, esa vez, habrá algo diferente: Wendy ya creció; ya no juega con “Niños Perdidos“, ahora los educa; ya no cree en cuentos de hadas, los lee a sus alumnos; ya no lucha contra Capitanes con garfios, lucha contra sus miedos; y ya no cree en Peter Pan, solo le guarda en su recuerdo…en esa segunda estrella a la derecha.

“En algún momento de estos últimos treinta segundos te has convertido en adulto” Peter Pan

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A TÍ, EL MISMO DE SIEMPRE

Hace tan solo un par de años, mis piernas temblaban con solo encontrarte. De hecho, aún lo hacían la última vez que nos vimos.

Pero entonces, dijiste algo y el mundo dejó de girar, el tiempo se detuvo y empecé a recordar…Recordar todo el daño que me hiciste, las mentiras, todas las promesas que rompiste. Recordé, también, la causa de nuestro final, el por qué dejé de escribirte, por qué dejé de insistirte. Ahora todo está claro, todas las preguntas, todas las dudas tienen respuesta, las hipótesis adquieren forma…tienen nombre.

Hace tan solo un par de años, soñaba con volver a encontrarte, tenerte junto a mí. Soñaba con borrar todo lo pasado y comenzar un nuevo cuento, contigo, desde cero. Demostrarme que fue real, que fue de verdad. Ahora sé que todo lo fue: las lágrimas, el dolor…los sentí de verdad. Mi corazón latía hecho pedazos por tí.

Ahora sé que no quiero volver atrás. Y, poco a poco, vuelvo a la realidad, al aquí y ahora. Estoy sentada frente a tí, mirándote sin escuchar. Y entonces, el mundo vuelve de nuevo a girar, el tiempo pasa de nuevo y, de mis labios, escapa un sentimiento muerto, una única palabra…¡¡JAMÁS!!

 

Enero,2013